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Buenos Aires, Lunes 31 de Octubre de 2005
AÑO: LXXX | Edicion N°: 20578


Ley_19550
Ley_22315
Decreto_1493
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INFORME MENSUAL DE COYUNTURA ECONÓMICA
CONTEXTO INTERNACIONAL El escenario internacional continúa moviéndose hacia zonas de mayor incertidumbre que no beneficia a los países en vías de desarrollo. Este mes no ha sido el petróleo lo que hizo tambalear la economía mundial, sino los comentarios vertidos por funcionarios de la FED norteamericana y del Banco Central Europeo sobre la potencial presión inflacionaria que enfrentarían dichos países.


Un escenario con tasas de interés en alza, produjo un cambio en el flujo financiero que afectó a los mercados emergentes, incluido el de Argentina. Al menor optimismo sobre la evolución económica mundial en el corto plazo, se suma la preocupación por el estancamiento de las negociaciones comerciales internacionales, y el posible fracaso de la reunión ministerial de la OMC que se realizará próximamente en Hong Kong.
En cuanto a la región, el Brasil sigue procurando encontrar una solución al caso de corrupción que afecta al Presidente Lula, mientras Venezuela mantiene la estrategia de usar su riqueza petrolera para aumentar su influencia regional. Esto último pudo confirmarse en las inversiones venezolanas en Brasil y Argentina, y en el diseño del anillo energético sudamericano, de vital importancia para estos últimos países y Chile. Si este proyecto no queda sólo en los papeles y en discursos, generará un salto en la integración regional, y una mayor estabilidad del crecimiento de los países, al reducir el riesgo de desabastecimiento súbito de energía.

n Contexto político nacional

El contexto político no ha variado substancialmente con respecto al mes anterior. Al cierre de esta edición del Informe, y pocos días antes de las elecciones legislativas, las encuestas continúan indicando que el conjunto de candidatos que responden de una manera u otra al PJ se alza con un porcentaje excepcional en la Provincia de Buenos Aires, mientras que en la Capital Federal existe un virtual empate técnico entre los tres principales candidatos, y en Santa Fe se descuenta el éxito de la alianza entre el socialismo y la UCR. Un dato interesante es que el gobierno se anotó un triunfo en la elección de gobernador de la Provincia de Corrientes, ya que ganó el candidato de la alianza UCR-Frente para la Victoria.

La fragmentación ideológica, combinada con la existencia de muchos partidos con alineaciones varias con el gobierno y la oposición, darán pie a que el día siguiente a las elecciones se hagan lecturas muy diferentes de los resultados. Bajo estas condiciones, serán cruciales los titulares de los principales diarios de la Capital y de las agencias de noticias locales e internacionales, así como las reacciones oficiales a éstos. Si la lectura que aquellos hiciesen fuese negativa para el gobierno, es lógico que la administración procure dar un mensaje contundente que traslade el foco de un pálido triunfo a un enemigo común. Lo ideal sería que en ese caso los enemigos elegidos sean la pobreza, la exclusión, la desigualdad, el desempleo y la desesperanza, ya que el país necesitará seguir construyendo un proyecto común para lograr el desarrollo económico y social. Cualquiera sea el resultado, la política influirá mucho en la economía, por lo cual se espera mucha prudencia de parte de los protagonistas. Finalmente, hay que tener cuenta que debido a que el gobierno no contará con mayoría propia en el Congreso, deberá construir consensos con otros sectores del PJ y de la oposición para sancionar las leyes, entre las que se destaca, el Presupuesto 2006.

n Política económica

Las novedades en los mercados internacionales y el salto en la tasa mensual de inflación que alcanzó el 1,2% en septiembre generaron un cambio en el humor colectivo y en las expectativas de los agentes económicos, sólo pocas semanas antes de las elecciones legislativas.
Con respecto a los precios, en un contexto de fuerte crecimiento económico y precios sostenidos de las commodities de exportación, el salto adicional e inesperado en los precios habría estado originado fundamentalmente en ajustes excepcionales en sectores y cadenas que experimentan variaciones estacionales (indumentaria; ciertos alimentos frescos), otros que tienen rezagos relativos en precios (algunos servicios privados, como salud y educación; gastos del hogar), y algunos que enfrentan problemas estructurales o coyunturales de exceso de demanda (lácteos; carne vacuna; pescados). Como lo dijimos en esta misma columna dos meses atrás, si la economía sigue creciendo a altas tasas, los argentinos deben acostumbrarse a tasas de inflación anuales cercanas a los dos dígitos por varios años.
Otras dos cuestiones reaparecieron en escena con nuevos bríos: el tipo de cambio y la capacidad de pago del estado. Aunque hay consenso en que el tipo de cambio real no puede caer substancialmente, presenciamos un nuevo round en el eterno debate en torno a esta cuestión. Hoy la misma está planteada en términos de una opción sobre cómo lograr la convergencia al tipo de cambio real de equilibrio de largo plazo: si dejando que se produzca una apreciación nominal del peso, o convalidando una mayor tasa de inflación.
Por una parte, cabe señalar que la apreciación nominal no asegura estabilidad de precios. Por ello, decir que la apreciación permitirá apaciguar la inflación y, consecuentemente, la pobreza, implica un abuso de la teoría y de la evidencia empírica. Por otra, no se puede desdeñar la posibilidad de que la corrección del tipo de cambio real por vía de aumentos de precios en una economía con tipo de cambio nominal estable, no termine generando un mecanismo de inflación inercial que no es sencillo desactivar una vez logrado el objetivo sobre tipo de cambio real. En consecuencia, si bien es correcta la lógica sencilla del modelo monetario implícito en las opciones planteadas, la economía es más compleja, y requiere incluir los sectores fiscal y real. Estos dos últimos plantean restricciones adicionales: cualquiera sea la decisión adoptada -dejar caer el precio del dólar o trepar los precios internos-, se requiere que la misma no perjudique el superávit fiscal ni el crecimiento de la economía. En un escenario de tasas de inflación anuales entre 7 y 11%, la decisión de no dejar caer el tipo de cambio nominal sería superior a la alternativa, debido a que no genera dudas sobre la sustentabilidad conjunta del equilibrio interno y el externo. Además, la opción del tipo de cambio nominal decreciente conduce a pensar en los procesos de fuerte apreciación, que invariablemente concluyeron en crisis externas y alto desempleo.

En cuanto a la situación fiscal corriente, el temor al alza en las tasas de interés internacional y el reflujo de capitales hacia los países desarrollados, resalta la importancia de estrategias financieras sólidas, que en nuestro caso implica superávit fiscal operativo superior al 4% del PIB anual, suscribir un acuerdo con el FMI que permita refinanciar una parte substancial del capital adeudado con los organismos financieros internacionales, y lograr un arreglo equitativo con los tenedores de bonos en default. Esto le permitiría al gobierno un mayor grado de libertad para el manejo del resto de la política económica y social, que es lo que debería primar si se quiere llegar al final del actual mandato con una tasa de desempleo de un dígito y una tasa de pobreza cercana al 20%. Con respecto al Proyecto de Presupuesto 2006, se ha resaltado una posible subestimación de los ingresos fiscales (entre 3 y 5%), como consecuencia de contemplar una tasa de crecimiento del PIB real de sólo 4% y una elasticidad de la recaudación en torno a la unidad. Si la recaudación se ubicase un por encima de lo presupuestado, y el gasto fuese ejecutado en su totalidad (algo que nunca ocurre), habría un excedente de 4.000-5.000 millones de pesos que permitiría aliviar la programación financiera del gobierno.
Hay muchas expectativas puestas en posibles cambios luego de las elecciones. Entre estos se incluyen lo expuesto en el párrafo anterior sobre finanzas públicas, el tratamiento fiscal de las inversiones, la renegociación de los contratos con las empresas privatizadas, la reforma del sistema de asistencia social, y la posibilidad de recambios en el elenco del gobierno.

En este número del Informe analizamos también las variables sociales desde una perspectiva de largo plazo. En el artículo “El estancamiento del desarrollo humano de Argentina”, se presenta un análisis de la convergencia en los niveles de desarrollo humano de los países entre 1975 y 2003, y de la performance de la Argentina en el conjunto de naciones.

La presente publicación es una síntesis del Informe Mensual de Coyuntura USAL elaborado por los miembros del Taller de Economía Aplicada de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad del Salvador.
Facultad de Ciencias Económicas de USAL
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